Colaboración, ¡si por favor!

Soy una persona a la que le gusta la soledad.

Trabajar conmigo misma sin compañerxs a los que atender, sin preguntas que responder… solo yo y mi pequeño espacio; eso es lo que yo llamo una bendición. Para los que somos de esta manera, internet está claro que nos abre todo un mundo de posibilidades sin salir de nuestra zona de confort (porque, seamos claros, ¿para qué querría yo salir de ahí?).

Esta manera de ser tiene sus inconvenientes claro. Cada uno llega a lo que llega y mis servicios no escalaban; por lo que el estancamiento ha sido la barrera number one que he tenido que superar cuando ya llevaba 4 años trabajando como diseñadora gráfica freelance.

Un día me dije «Como siga así, nunca voy a llegar a trabajar en proyectos realmente potentes» y me vinieron a la mente tres mujeres estupendas que conocí en mi época de Coworking. Nerea Guinea, ilustradora, Paula Arbide, fotógrafa e Itziar Martínez, maketera digital. Con ellas comenzó una nueva etapa en mi vida profesional y no puedo estarle más agradecida al universo.

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El mundo online es LA herramienta perfecta para tejer una red de colaboración sólida. Pero no por ser online es más fácil. TODO LO CONTRARIO. El no estar cerca de tu equipo puede desgastar mucho, ya que dependes de mil herramientas que te ayuden a comunicarte y planificarte correctamente. Si no eres capaz de superar esa brecha y sentirte cómoda con cómo funciona la dinámica en el equipo, te vas a ver nadando a contra corriente todos los días.

Esto lo he vivido yo, puede que nadie más en el universo; pero quería escribir sobre ello ya que parece que todo lo que es online es por definición, más cómodo y sencillo. No lo fue en mi caso, al menos al principio.

Diseñadora gráfica freelance en Donostia

Las cosas deben quedar claras desde el principio.

Cómo se va a trabajar, bajo qué directrices y normas es lo primero de lo que se debe hablar. Una vez encaje eso, lo demás viene solo (más o menos)

¿Recuerdas cómo he empezado el post? Me gusta la soledad… Peeero hay veces que querría lo contrario. Ya sabes, siempre se quiere lo que no se tiene.

¿Cuál ha sido tu experiencia colaborativa?

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