No, el diseño gráfico no es para todxs

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No hay cosa que me saque más de quicio que encontrarme proyectos con un potencial enorme que ni siquiera despegan por cabezonería.

Lo desarrollo:

Si tu vas al zapatero (muy trillado, pero es un clásico) con una idea en la cabeza, «que me cambie la suela para que no resbale cuando llueve» y él amablemente te asesora (que para eso es el que entiende del tema) «puedo ponerte un material que encima de no resbalar, no cala». Tu puedes contestar, «no, gracias solo quiero que no resbale, que me entre agua me da igual». ¿Lo cual sería absurdo no? Pues bien, eso es lo que ocurre a veces en mi trabajo, y cuando pasa, no lo puedo entender.

no me escuchas

Sé que en el mundo visual y del diseño gráfico en particular, todos tenemos opiniones y gustos diferentes. Cualquier persona que no sea profesional en este ámbito puede opinar (lo cual es estupendo), pero esa opinión se fundamenta única y exclusivamente en el gusto de cada uno. Y eso a mucha gente le ciega. No ve más allá y no se deja asesorar por alguien que ha hecho el trabajo fundaméntándose en un estudio exhaustivo del proyecto y no en su gusto personal.

Ante esa situación he de confesar que nunca sé cómo actuar. ¿Acaso no has contratado un profesional para que haga el trabajo? Entonces, ¿porqué no te apeas del burro y tratas de ver más allá de lo que te gusta a nivel personal para entender lo que es mejor para tu proyecto? Igual estoy siendo dura, pero es algo me FRUSTRA tantísimo que necesitaba escribir sobre ello y saber qué opináis vosotros también (ambos puntos de vista).

La parte buena es que este tipo de cosas no me suelen pasar a menudo, y eso nos lo tenemos que agradecer a todos los que nos dedicamos en cuerpo y alma a este trabajo porque estamos educando cada vez mejor a la gente. Que nosotros mismos valoremos nuestro trabajo es algo obvio que desgraciadamente no siempre ocurre. Y ese problemón es lo que ha hecho que me suela encontrar con situaciones como las que os he relatado.

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Conclusión:

Haz yoga. Dejarte llevar por los demonios no sirve de nada en estos casos. Intenta que tu cliente entienda tu punto de vista pero sin ofuscarte. Y si al final resulta que no sale como tu esperabas, plantéate si merece la pena seguir. Tu tiempo y energía lo valen.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Os habéis visto en esta situación? Escribidme en comentarios 😉

2 Comments

  1. Avatar Carmen Marcos enero 12, 2021 at 4:54 pm

    Te entiendo perfectamente, Maialen. Alguna vez me ha pasado, cuando hago ilustraciones para agencias de publicidad, a veces parece un cambalache: «me pones esto sí, y esto otro no, al otro lado y en otro color», todo por puro gusto personal del director artístico o el mismo jefe suyo.

    Lo mejor creo que es lo que dices: «Intenta que tu cliente entienda tu punto de vista, pero sin ofuscarte», porque tú ya has hecho lo mejor que has sabido.

    Ahora me tomo las cosas incomprensibles del cliente con más distancia, sin implicarme emocionalmente ante sus «cabezonerías», como dices. Por si te sirve de ayuda, te digo una cosa que siempre la tengo en cuenta en los momentos de más frustre:

    Fui a visitar un Centro de Observación del Universo que hay en Àger, en la provincia de Lérida, donde unos potentes telescopios miran hacia una galaxia más allá de nuestra Via Láctea, y cada segundo van grabando una foto en unos ordenadores. Efectivamente, la veías con toda claridad llena de puntitos blancos muy unidos que formaban como una elipse que se iba moviendo cada segundo que pasaba.
    El guía dijo que esa galaxia estaba a 37 millones de años luz de distancia de la Tierra, por lo tanto, aquello que estaba viendo en las pantallas era lo que había sido esa galaxia hace toda esa cantidad de tiempo… y lo podía estar viendo ahora! Si desde donde estaban ellos había alguien viéndonos a nosotros, lo que les llegaría sería la Tierra hace 37 millones de años.

    Después de eso, y viendo la galaxía que continuaba moviéndose cada segundo, sentí lo pequeños que somos, en un rincón del mundo y al mismo tiempo, qué gran cosa que seamos tan curiosos para querer saber qué hay por ahí, y que un ser tan pequeño como el humano haya podido «verlo».
    Francamente, todos nuestros follones me parecieron infinitamente pequeños en ese momento.

    Desde entonces, pienso que quizás le estaba dando mucha importancia a determinadas cosas que tampoco se merecen nuestro enfado a tope, ni nuestra energía.

    Un abrazo, Maialen.
    Carmen

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    1. Maialen Maialen enero 13, 2021 at 10:32 am

      Grandísima reflexión Carmen. Yo también suelo recurrir mucho a pensamientos tipo «tengo que relativizar esto que me cabrea porque la vida es muy corta, somos hormiguitas espaciales y no merece la pena».

      Hay veces que me ayuda, y otras que no consigo salir de ese murmur mental que no me deja pasar página.

      Es algo pendiente que tengo conmigo misma. Poco a poco lo interiorizaré y actuaré en consonancia. Hakuna matata.

      Un abrazo y mil gracias por tu comentario.

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